Si una noche de invierno un viajero
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RESEÑA EN EL CAFÉ
Leer es entrar en el juego: Italo Calvino y la literatura como laberinto
Hay libros que se leen, y otros que parecen leer al lector. Si una noche de invierno un viajero, de Italo Calvino, pertenece sin duda a esta segunda categoría. Más que una novela, es una experiencia, un juego, un artefacto narrativo que interpela no sólo nuestra forma de leer, sino también nuestro deseo de hacerlo.
Todo comienza con una frase insólita: “Estás a punto de empezar a leer la nueva novela de Italo Calvino”. ¿Quién habla? ¿Quién soy yo en este texto? De pronto no hay personajes, no hay trama, sólo un lector —yo, tú, cualquiera— intentando leer un libro que no se deja leer. Cada capítulo que se abre con una nueva historia se interrumpe justo cuando empieza a atraparnos. El efecto es frustrante y, al mismo tiempo, fascinante. ¿Qué nos empuja a seguir? ¿Qué buscamos al leer? ¿Una historia o el placer de perdernos en ella?
Calvino entiende la lectura no como un acto pasivo, sino como un diálogo, un proceso, incluso una forma de aventura. El lector de su novela es un personaje, sí, pero también una metáfora de todos los lectores que alguna vez han sentido la angustia —y el gozo— de no poder terminar un libro, de no poder resolver el enigma de una historia inacabada. Frente a la promesa tradicional de la novela —un mundo coherente, una línea narrativa clara, un final que da sentido al camino recorrido—, Calvino ofrece incertidumbre, fragmentación, espejos.
Y, sin embargo, no se trata de una burla o de una trampa intelectual. Lo que está en juego es algo más profundo: la idea de que en un mundo donde las historias se multiplican sin cesar, quizás lo único verdadero sea el impulso de buscarlas. Que el sentido no está al final del relato, sino en la forma en que lo habitamos.
Si una noche de invierno un viajero es, en este sentido, una novela profundamente contemporánea. Nos habla desde la era de la hiperlectura, de los algoritmos que nos recomiendan lo que leer, de la ansiedad por no terminar todo lo que se empieza. Calvino se adelantó al vértigo narrativo del siglo XXI. Su obra, escrita con una elegancia lúdica y una inteligencia aguda, nos invita a desacelerar, a volver sobre nuestras propias preguntas como lectores: ¿leemos para saber lo que ocurre, o para habitar un espacio donde todo puede ocurrir?
Más que una historia, Calvino nos da un espejo en el que vernos leyendo. Y al hacerlo, nos convierte —de forma irrepetible— en parte del libro.
Julio César Pisón
Café Mientras Tanto
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