Páginas del Café

Simply Red

 Cuba! 
Gran Teatro Havana, 2006


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RESEÑA EN EL CAFÉ

Soul bajo el trópico: Simply Red en La Habana

La música tiene sus paradojas: a veces, una voz británica puede sonar más cerca del alma cubana que ciertas declaraciones oficiales. En 2006, mientras la isla aún oscilaba entre el bloqueo y la apertura, entre el socialismo de resistencia y los signos incipientes de un capitalismo cultural, Mick Hucknall y su banda Simply Red desembarcaron en el Gran Teatro de La Habana como quien aterriza en territorio simbólico. No era una gira convencional, ni un capricho turístico disfrazado de tour musical: era un gesto, si se quiere, un acto casi diplomático.

La imagen es poderosa: Hucknall, pelirrojo y sereno, entonando Holding Back the Years frente a un público cubano que lo escucha con esa mezcla de curiosidad, contención y progresiva entrega. El soul blanco de Simply Red —esa mezcla suave de pop, rhythm and blues y melancolía contenida— parecía en principio ajeno a la exuberancia musical caribeña. Y sin embargo, algo ocurre. Algo encaja. No porque el grupo intente “cubaneizarse” o simular una cercanía impostada, sino precisamente porque mantiene su identidad. Porque canta en inglés, con acento de Manchester, en un teatro que ha albergado a Alicia Alonso y al Ballet Nacional de Cuba. La autenticidad, en este caso, no es imitación sino respeto.

Lo interesante del registro audiovisual —editado posteriormente como Simply Red – Cuba!— no es tanto la música como el contexto. Las canciones son las de siempre, ejecutadas con la precisión y elegancia que caracteriza a la banda. Pero son las imágenes de La Habana intercaladas, los planos de niños jugando en la calle, de autos desvencijados y balcones con ropa tendida, las que resignifican el espectáculo. La ciudad no es un fondo decorativo sino un personaje silencioso. La Habana observa. Y escucha.

En un mundo saturado de giras internacionales que a menudo replican el mismo espectáculo en todos los rincones del planeta, este concierto se percibe como una anomalía cargada de sentido. No hay merchandising, no hay estadios colosales, no hay masas enfervorizadas. Hay, en cambio, un teatro lleno de gente que escucha con atención. Hay un puente tendido, no desde el mercado, sino desde la música como forma de hospitalidad.

¿Qué significa que una banda británica de soul se presente en Cuba en 2006? Significa que los sonidos también desafían las fronteras. Que incluso una canción escrita desde el desencanto de la Inglaterra thatcherista puede encontrar eco en los silencios de una ciudad sitiada por la historia. Significa que la cultura pop, a pesar de su lógica globalizante, todavía puede crear momentos de comunión real, donde lo que se comparte no es solo un estribillo, sino una sensibilidad.

En cierto modo, Simply Red – Cuba! es un archivo de lo improbable. Una cápsula de un tiempo en que la música pop todavía creía en el poder del encuentro. No es un gran hito musical, ni un experimento estético. Es algo más íntimo y más político: una conversación sin palabras entre dos mundos que, por una noche, se reconocen en una melodía compartida.

Julio César Pisón
Café Mientras Tanto

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