Roadsinger
Live In Australia, 2010
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RESEÑA
El regreso del alma: una voz que sigue preguntando
Hay regresos que no obedecen a la nostalgia, sino a la necesidad de volver a decir algo que el tiempo, por más que haya pasado, no ha podido borrar. Así se presenta Roadsinger, Live in Australia, el concierto de Cat Stevens—hoy Yusuf—en 2010, cuando volvió a escena después de décadas de silencio escénico. Pero no es solo un regreso musical; es el reencuentro de una conciencia consigo misma, de una voz que ha envejecido sin perder la ternura ni la fuerza de la pregunta original: ¿quién soy, hacia dónde voy, qué es lo esencial?
Desde los primeros acordes de “The Wind” o “Where Do the Children Play?”, Yusuf parece recordarnos que nunca se fue del todo. La música no es aquí un espectáculo de fuegos artificiales, sino una conversación íntima entre el artista y el alma colectiva de quienes lo escuchan. En Australia, frente a un público tan variado como atento, su figura se eleva más como un narrador espiritual que como una estrella del pop. La voz es más grave, más contenida, pero también más sabia: cada palabra se convierte en una ofrenda.
El repertorio atraviesa todas las etapas del artista: el joven Cat Stevens de los años setenta, el buscador que encontró en el Islam un refugio, el hombre que regresa sin renegar del pasado. “Father and Son” se convierte aquí en un himno de reconciliación con el tiempo, una plegaria cantada a los vínculos que nos moldean. Pero es con “Roadsinger” que comprendemos el nuevo trayecto: ya no se trata solo de cantar al mundo, sino de comprenderlo desde adentro, con humildad, con compasión.
No hay artificios en el escenario. Las luces, la banda, todo está dispuesto para que la palabra y la melodía respiren. Es un concierto sin estridencias, pero con una intensidad emocional que cala hondo. Cada pausa, cada sonrisa, cada anécdota compartida entre canciones convierte a Yusuf en un contador de historias que se sabe parte del viaje de todos. En tiempos de ruido y distracción, este canto sereno se vuelve, paradójicamente, revolucionario.
Roadsinger no es solo un título: es una declaración de vida. Yusuf se muestra como alguien que ha recorrido muchos caminos, que ha cambiado de nombres, de idiomas, de prioridades, pero que sigue cantando. En esa perseverancia hay una lección silenciosa. El mundo no necesita ídolos; necesita voces que, aún quebradas por los años, sigan diciendo verdades simples.
Quizás por eso este concierto emociona: porque nos recuerda que no hay que tener todas las respuestas, pero sí hay que seguir haciendo las preguntas importantes. Con una guitarra, una voz y un corazón abierto.
Julio César Pisón
Café Mientras Tanto
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