Páginas del Café

Céline Dion

 A New Day Has Come 
Las Vegas (2007)

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RESEÑA
Lo que se queda cuando la voz se alza.

Céline Dion no canta. Céline Dion habita la voz como si en ella se fundiera el temblor del mundo con la esperanza última de los que aún creen en lo absoluto. A New Day Has Come, registrado en el año 2007 en el Caesars Palace de Las Vegas, es más que un concierto: es una consagración emocional de la música como acto de salvación.

La residencia que la canadiense mantuvo durante años en Las Vegas fue muchas veces vista con escepticismo por la crítica pop, como si entregarse al espectáculo permanente significara renunciar a la autenticidad artística. Pero Dion no se adaptó a Las Vegas; fue Las Vegas quien se rindió ante su intensidad. En este show —diseñado escénicamente por Franco Dragone, el mismo del Cirque du Soleil—, la cantante se transforma en epicentro emocional de una ceremonia que mezcla teatro, danza, videoarte y, sobre todo, música como fuerza telúrica.

Desde la apertura con “Nature Boy” hasta el cierre apoteósico con “My Heart Will Go On”, cada interpretación es un fragmento de vida compartida, una herida cantada con tal entrega que se vuelve universal. Temas como “I’m Alive”, “Because You Loved Me” o “The Power of Love” no suenan solo como hits pop de los años noventa: reaparecen aquí como himnos íntimos que recuperan, canción tras canción, la noción de que lo humano se define por su capacidad de sentir sin medida.

No hay artificio en Dion. Hay técnica, sí; hay virtuosismo vocal y control absoluto de la respiración, del cuerpo, de los gestos. Pero todo eso está al servicio de una emocionalidad desbordante que no teme al melodrama porque lo resignifica como potencia estética. Mientras otras divas contemporáneas juegan con la ironía o la transgresión, Dion permanece firme en su romanticismo incondicional. Y es precisamente ahí donde radica su radicalidad: en su fe sin fisuras en el poder de una balada para tocar el alma de un desconocido.

A New Day Has Come no es solo un título. Es un deseo que se vuelve presente cada vez que Dion levanta los brazos, cierra los ojos y deja que su garganta diga lo que muchos no pueden decir por sí mismos. Este concierto es una epifanía emocional en tiempos de cinismo.

Porque cuando canta, Céline no solo abre un nuevo día. Abre, también, una posibilidad de redención.


Julio César Pisón
Café Mientras Tanto

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