Páginas del Café

Astor Piazzolla

En Concierto
Badía y Cia, TV Pública
Buenos Aires 1984 

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RESEÑA
Una patria hecha sonido.

Hay conciertos que no sólo suenan: vibran en la memoria colectiva como un llamado profundo a lo que fuimos, a lo que todavía somos. Así sucede con Astor Piazzolla – En Concierto, emitido en 1984 por la televisión pública argentina, en el mítico programa Badía y Cía. No se trata de un simple registro audiovisual: es un documento estético, político y emocional del retorno de un país —y de un hombre— a su centro de gravedad.

1984: la democracia recién estrenada, la herida aún abierta de la dictadura, y el bandoneón de Piazzolla sonando como si contara, en cada frase, las partes que sobrevivieron. Hay algo ceremonial en la escena: el regreso del maestro al país que tanto lo discutió, que lo tildó de “traidor al tango” por querer transformarlo, mientras Europa y el mundo lo aclamaban como el renovador indiscutible de un género.

Pero allí estaba él, con su quinteto impecable, retomando el sonido urbano de Buenos Aires y expandiéndolo hacia territorios que sólo él podía habitar: los bordes del jazz, la vanguardia clásica, el ritmo rioplatense transformado en partitura universal. “Adiós Nonino”, “Libertango”, “Oblivion”… cada tema es un relato sonoro que tensiona pasado y porvenir. La música de Piazzolla no embellece la melancolía, la confronta. No se refugia en el recuerdo, lo reescribe.

La puesta en escena es austera, casi íntima, pero no hay un solo segundo sin tensión. La cámara respeta los silencios, los primeros planos del bandoneón captan no sólo la técnica prodigiosa sino también el temblor del alma. Los músicos, todos virtuosos, no acompañan: dialogan con Piazzolla, le responden, lo provocan. El tango ya no es nostalgia: es una máquina estética que interroga el presente.

Volver a ver este concierto es regresar a un momento en que el arte se hizo faro. En medio de una televisión que apenas despertaba de años de censura, escuchar a Piazzolla era también un gesto de libertad. Su música nos recordó que había belleza aún en el dolor, y que el dolor podía sublimarse sin perder dignidad.

Astor Piazzolla – En Concierto no sólo emociona: reconcilia. Nos reconcilia con un país que se buscaba a sí mismo, y con una música que, en vez de repetirse, prefirió transformarse. En su voz instrumental hay patria, pero una patria en movimiento.


Julio César Pisón
Café Mientras Tanto

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