Elegidos del Café II
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01. Tina Turner - Whole Lotta Love
02. Bonnie Raitt – Runaway
03. Smokey Joe's Cafe – Trouble
04. Miche Braden & Postmodern Jukebox - Sweet Child O' Mine
05. The Coltraine Quartet - Should I Stay Or Should I Go
06. Marva Wright - The Weight
07. Sharon Jones & The Dap-Kings - Midnight Rider
08. Chris Thomas King – Kiss
09. Screamin' Jay Hawkins - I Shot The Sheriff
10. The Blues Band – Busted
11. Lou Rawls - Tobacco Road
12. Janiva Magness - I'm Feelin' Good
13. Indra Rios-Moore – Money
14. Ray Charles - Rainy Night in Georgia
15. John Mayall - Sensitive Kind
16. Alannah Myles & Jeff Healy - I Can't Stand The Rain
17. Little Milton – Fever
18. Lucky Peterson - Who's Been Talkin’
19. Etta James - Miss You
RESEÑA EN EL CAFÉ
El arte de versionar con alma: cuando el blues susurra en otras canciones
La segunda entrega de Elegidos del Café, titulada Sombras de Blues, es una obra colectiva que trasciende su condición de compilado: es un gesto curatorial preciso y afectivo, que logra articular un conjunto de versiones donde el blues se vuelve la atmósfera común, aunque no necesariamente el punto de partida. A lo largo de diecinueve pistas, el oyente atraviesa una travesía emocional que va desde la sensualidad abrasiva de Tina Turner en “Whole Lotta Love” hasta la melancolía densa de Etta James en “Miss You”.
El mérito del disco no radica únicamente en la calidad interpretativa —que es notable— sino en el modo en que cada canción es repensada desde la sensibilidad blusera, sin caer en la mera reproducción nostálgica. Algunas versiones sorprenden por su osadía, como “Should I Stay Or Should I Go” reinterpretada por The Coltraine Quartet, que transforma la urgencia punk en un diálogo introspectivo, de tempo contenido y timbre melancólico. Otras, como “I'm Feelin' Good” de Janiva Magness, dialogan con el jazz y el soul desde una perspectiva personalísima, que recuerda más a la tradición de Nina Simone que a los standards de club.
Este LP propone un ejercicio de escucha activo, que no se agota en el reconocimiento del tema original, sino que invita a redescubrirlo bajo una luz distinta. El blues, en este sentido, funciona como prisma emocional: todo lo que pasa por él adquiere profundidad, texturas sombrías, pero también una calidez introspectiva difícil de hallar en los géneros de superficie más brillante.
Conclusión:
Sombras de Blues no es un álbum para el consumo rápido. Requiere tiempo, atención y cierta disposición a dejarse afectar. Porque más que una compilación, es una forma de contar historias: las mismas de siempre, pero desde el ángulo del alma herida que aún canta. Es un álbum para escuchar con luces bajas, copa en mano y corazón dispuesto. Una banda sonora para quien sabe que el dolor también puede ser elegante, y que el blues no es un género: es una manera de mirar el mundo desde la herida.
Julio César Pisón
Café Mientras Tanto
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