Páginas del Café

B.B. King Blues Band

 North Sea Jazz Festival 
The Netherlands 1987


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RESEÑA EN EL CAFÉ

El **North Sea Jazz Festival**, celebrado en los Países Bajos, es uno de los eventos más prestigiosos del mundo para amantes del jazz, el blues y la música afroamericana en general. En su edición de 1987, el festival tuvo como uno de sus momentos cumbre la actuación de **B.B. King**, un gigante indiscutible del blues, acompañado por su legendaria banda. Aquella noche quedó grabada en la memoria colectiva de quienes tuvieron la oportunidad de presenciarla, y sigue siendo un referente para los fanáticos del género.

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### **El ambiente y la expectativa**
La atmósfera del festival era eléctrica incluso antes de que B.B. King subiera al escenario. El público, compuesto por aficionados locales e internacionales, sabía que estaba a punto de presenciar algo especial. A sus 62 años, B.B. King ya era una leyenda viviente, conocida no solo por su virtuosismo con la guitarra sino también por su capacidad de conectar emocionalmente con su audiencia. Su presencia en el cartel del festival generaba grandes expectativas, y estas no fueron defraudadas.

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### **La actuación**
Cuando B.B. King apareció bajo las luces del escenario, vestido con su característico traje elegante y sosteniendo su fiel guitarra "Lucille", el público estalló en aplausos. Desde el primer acorde, quedó claro que esta no sería una simple presentación, sino una experiencia transformadora.

El setlist incluyó clásicos inmortales como **"The Thrill Is Gone"**, **"Every Day I Have the Blues"**, y **"Sweet Little Angel"**, canciones que han definido su carrera y que son sinónimo del blues moderno. Cada nota de Lucille resonaba con una mezcla de dulzura y dolor, reflejando décadas de experiencia y pasión. La voz de King, aunque más madura que en sus años jóvenes, seguía siendo tan poderosa y emotiva como siempre, capaz de transmitir historias de amor, pérdida y redención.

Lo que realmente destacó fue la química entre B.B. King y su banda. Los músicos, todos talentosos en su propio derecho, complementaron perfectamente su estilo, creando un sonido envolvente que llenó cada rincón del recinto. Los solos de saxofón, los punteos de piano y los ritmos precisos de la sección rítmica proporcionaron una base sólida sobre la cual King podía improvisar libremente.

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### **Momentos destacados**
Uno de los momentos más memorables de la noche fue cuando King compartió con el público una anécdota sobre cómo "Lucille" recibió su nombre. Esta breve pausa narrativa no solo humanizó al artista, sino que también sirvió como una introducción perfecta para una interpretación apasionada de **"Lucille"**, durante la cual la guitarra parecía tener vida propia, dialogando con el público a través de sus notas.

Otro instante clave fue la interacción directa de King con el público. Invitó a algunos asistentes a cantar con él en **"Let the Good Times Roll"**, creando una atmósfera de camaradería y alegría que hizo que todos se sintieran parte de algo especial. Este tipo de conexión personal es lo que ha convertido a B.B. King en una figura icónica.

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### **El impacto emocional**
Más allá de la técnica musical, lo que realmente dejó huella fue la autenticidad de B.B. King. No era solo un espectáculo; era una lección de vida encapsulada en forma de música. Sus canciones hablaban de experiencias universales, pero también de lucha y resiliencia, temas que resonaban profundamente tanto con los jóvenes como con los mayores.

Al final del concierto, cuando King tocó las últimas notas de **"When Love Comes to Town"**, el público se puso de pie para ovacionarlo. Fue uno de esos momentos en los que el tiempo parece detenerse, y todos los presentes se sintieron unidos por el poder del blues.

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### **Conclusión**
El concierto de B.B. King en el North Sea Jazz Festival de 1987 no fue solo una actuación más en su extensa carrera; fue una celebración del blues como arte y como expresión humana. Aunque han pasado décadas desde esa noche, su influencia sigue viva, recordándonos por qué B.B. King es considerado el Rey del Blues.

Para quienes tuvieron la suerte de estar allí, fue una experiencia inolvidable. Para los que no, queda el consuelo de saber que su música sigue disponible para ser descubierta y disfrutada. Como dijo el propio King: "El blues te cura. Te ayuda a superar cosas que de otro modo podrían derribarte". Y eso fue exactamente lo que ocurrió aquella noche en los Países Bajos: un bálsamo para el alma colectiva.

**Calificación:** ★★★★★ (5/5)  

Un concierto que trascendió el tiempo y el espacio, llevando al público a un viaje emocional inigualable.

Café Mientras Tanto
jcp

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